El héroe que murió dos veces – Paco Rabadán Aroca

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El héroe que murió dos veces

Paco Rabadá Aroca

RESEÑA

Paco Rabadán ya es un viejo conocido en el mundo literario de la región de Murcia. Con seis títulos a la espalda (si los números no me fallan) cuenta con un importante grupo de seguidores y adictos que día a día va creciendo gracias al buen hacer de su pluma. Y ese buen hacer es lo que nos presenta en esta nueva obra: “El héroe que murió dos veces”, lanzada en septiembre de 2018 pero ambientada en la España de 1943.

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“Aquella mañana el sol brillaba como un cristal recién bruñido y el calor y la humedad presagiaban que el verano irrumpiría de golpe, como solía hacerlo en Murcia, dejando en evidencia al calendario estacional, que aún se resistía a abandonar la primavera. El italiano accedía a la iglesia por la fachada de la plaza del teatro Romea, ya que a pesar de contar con otra en la plaza de Santo Domingo, carecía de puerta. La fachada no era lo único que el templo, ocupado por los jesuitas a su vuelta a España tras su expulsión, tenía doble. La existencia en su interior de dos coros, uno a los pies de la misma y otro frente a la capilla del Rosario, la convertía en una iglesia singular y la escogida, junto a la catedral de Santa María, por la alta sociedad capitalina. La miseria de los tiempos hacía acudir a docenas de pobres a pedir la limosna que, quizá, la conciencia recién removida de los asistentes a la liturgia lograra concederla en demasía. Pero los tiempos mediocres también habían conducido a las autoridades a disponer una pareja de policías que seleccionaba a los pobres que se les permitía mendigar. A la salida de misa se formaban grupos de conversación, y varias señoras presentaron quejas por las molestias que causaban los pedigüeños merodeando como, y dijeron literalmente, “moscas alrededor del merengue”.

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En esta nueva obra basada en hechos reales el autor nos presenta a Nicolás, un misterioso personaje del que nadie sabe nada y que se aloja en el ya extinto Hotel Reina Victoria de la capital murciana. Se trata de uno de los muchos espías que pululaban por España en la época de la segunda guerra mundial y los había tanto de uno como de otro bando. Como tal, tenía que intentar pasar desapercibido, pero nunca falta la mosca cojonera que pretende averiguar a qué se dedica.

“No hay peor destino para cualquier presa que cruzarse en el camino de un cazador decepcionado. Y ese descontento cubría al director del periódico La Verdad como una pesada capa desde su último encuentro con el italiano. Pero después de tantos años como periodista no estaba dispuesto a que la frustración ganara la batalla. No era una cuestión de orgullo, dado que José Ballester reunía la suficiente experiencia en la vida como para saber que ese defecto lastraba mucho más que cualquier bien que pudiese aportar. Tampoco atendía a razones políticas, y mucho menos de lucha de clases. Para él, conocer toda la verdad sobre Nicolás suponía una cuestión mucho más elevada que los terrenales defectos humanos: era un asunto de justicia universal. El abandono de un periodista representaba la enfermedad que conducía a la ignorancia del pueblo, y eso era inadmisible para un hombre como Ballester formado en la más conservadora manera de tratar al público de su medio. Sus lectores eran una masa de gente que siempre se le antojó indefinida, pero que merecían todo su respeto indistintamente de su posición social, creencias políticas o religiosas. Cualquiera que leyera el periódico o fijase su vista sobre las fotos de negativo de treinta y cinco milímetros, sumergidas pacientemente en líquido revelador, paro y fijador dentro del cuarto oscuro de un rincón de la redacción, era digno de su tributo”.

Pero el hecho de que este espía se alojase en el Reina Victoria no debe pasarnos desapercibido ya que, precisamente, nos permite conocer la forma de funcionar de aquel afamado establecimiento con ejemplos que nos ponen los pelos de punta como este que se anuncia en las páginas de esta novela:

“EL HOTEL REINA VICTORIA se complace en invitarles a la GRANDÍSIMA ACTUACIÓN de ISMAEL MERLO interpretando el monólogo del prestigioso autor ruso Antón Chéjov “Sobre el daño que causa el tabaco”. Diez en punto de la noche, en el patio principal del Hotel”.

Se trata pues de una novela en la que el autor no deja de sorprendernos mostrándonos una imagen fotográfica y muy realista de la España del año 1943, con viajes dentro y fuera de la región murciana. Además, Paco nos va introduciendo algunas de sus ya conocidas frases lapidarias, así como los homenajes y reflexiones que él considera adecuadas a aquellos temas que más le apasionan, como el periodismo (una de sus profesiones, por cierto), en este caso el periodismo en época de dictadura (posiblemente no tan diferente al democrático):

“Se entrometen en las vidas ajenas con el salvoconducto, que ustedes mismos se han inventado, del derecho que ostenta la población a estar informados (…). Mientras tanto, ese supuesto derecho es vulnerado por ustedes mismos subordinando su trabajo a influencias económicas y políticas, como fieles lacayos de lo que les beneficia o les puede perjudicar. No me extrañaría que dentro de unos años su profesión sea tan decadente que se dedique a airear los trapos sucios y los secretos de alcoba de la gente con tal de vender más ejemplares”.

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En definitiva, ya sabéis lo que vais a encontrar en esta obra de Paco Rabadán: lenguaje fluido, sencillo y ameno; una historia que engancha y mantiene el interés (yo me puse a leer y en unas pocas horas me lo había liquidado); personajes entrañables y datos históricos manejados con maestría gracias a un cuidado proceso de documentación. Por cierto, algún día hablaré de dicho proceso en este blog. Pero ahora no toca.

Recomendable cien por cien.

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