Entrevista a don Pedro Calderón de la Barca

La máquina del tiempo
Me he encontrado una máquina del tiempo y la hemos utilizado. Escribo en plural porque, aunque me fui solo, volví acompañado. Y muy bien acompañado, por cierto.

El caso es que me di un paseo por nuestro entrañable siglo de oro (elegí el año 1670) y busqué al autor de El alcalde de Zalamea, el insigne Calderón de la Barca. No me fue difícil dar con él, pero sí que me costó un poco más convencerlo de meterse en la máquina y venir a conocer el siglo XXI. Al final, mis dotes de convicción y una buena llave de judo le hicieron cambiar de opinión. De buen grado entramos en la máquina, pulsé los botones correspondientes, tiré de la palanca roja sin dejar de sujetar a nuestro “invitado” y aparecimos en la España actual. (Ilustraciones de Francisco Miñano Pellicer).

Tras darle al gran dramatúrgo un buen paseo por todo el territorio nacional, y bajo la amenaza de no devolverlo a su dorado siglo, conseguí in extremis que me concediera una entrevista en la misma puerta de la máquina del tiempo. Reproduzco a continuación tan interesante testimonio.

La entrevista

ESDZ: Buenos días señor Calderón,
saludemos a la afición.

PCDLB: Por favor, llámeme don Pedro,
pues después de lo que he aguantado
viniendo aquí secuestrado
ya por nada me arredro…

ESDZ: Está bien, don Pedro.
Como bien usted habrá notado,
su nombre es hoy muy afamado
por obras como La vida es sueño.
Y mire que tampoco es pequeño
el éxito de El alcalde de Zalamea,
aunque poca gente sepa o vea
que su escrito no fue el primero.

PCDLB: Ya salió otra vez el temita
del ilustre señor Lope de Vega.
Que Dios lo vea cuando venga,
y decida quién es el que imita,
que yo defenderé mi honor
pues de eso trata mi obra;
y aunque su muerte me zozobra
don Lope no me escribe mejor.

ESDZ: Pero la fecha de su muerte
no deja lugar a dudas…

PCDLB (interrumpiendo): Fantoche que me acusas,
no tientes a tu suerte,
que te puedes buscar la muerte
si de inmediato no te excusas.

ESDZ: Mire, no me haga ese feo
y muéstreme más respeto
que me indigna por completo
su cambio de trato al tuteo,
y en este mal siglo le veo
perenne para los restos.

PCDLB: Disculpe usted mi osadía
no se me volverá a ocurrir
pues no quisiera más vivir
en estos alocados días.
Continúe su entrevista de una vez
pues necesito apurar mis desvelos
y volver a mi siglo, cielos,
sin volverle a usted a ofender.

ESDZ: Gracias le doy por sus palabras,
y también prometo no ofenderle más
preguntando por escritos de los demás;
mejor le pregunto por ovejas y cabras.
Y hablando de ellas le pregunto
sobre su estancia en La Serena:
¿tuvo en Zalamea* una buena
estancia en su conjunto?

PCDLB: Por supuesto, fue honorable
lo de Zalamea de la Serena
donde con el honor matan su pena
como muestro en mi obra memorable.
Y ahora que he descubierto la tele
y las series y bazofias que en ella dan
con más razón a mi época quiero marchar
pues adaptar lo siguiente me duele:
(Canturreando) Al Oeste, en las Extremaduras
escribía y vivía
sin hacer mucho caso
a los de las armaduras.
Escribía en versos
sin cansarme demasiado
ya que por las noches
estudiaba para prelado.

ESDZ: Es cierto que usted se ordenó sacerdote
tras publicar su obra del famoso alcalde
y me consta que no le fue de balde
porque obtuvo alguna buena dote.

PCDLB: Pues sepa que no lo hice por los cuartos,
aunque quizás lo hiciera por vanidad,
de hecho este camino me condujo a la capital
como capellán de honor de Felipe cuarto.
Ahora con Carlos segundo, de capellán mayor
se me están agotando los dineros
(como me descuide me quedo en cueros)
mientras me critican el ser escritor.

ESDZ: ¿Y quién narices se atreve
a tamaña desfachatez?

PCDLB: Los más extremistas moralistas, ya ve,
es lo que tiene el que al Señor se debe.
Aunque yo, por supuesto, ni desfallezco ni dimito
y sigo haciendo en este país el mejor teatro
lo que me facilita los mejores y reales tratos
aunque ahora mis obras también versen sobre mitos.

ESDZ: Hablando de mitos y curiosidades
¿es cierto que fue usted un destacado militar?

PCDLB: Este episodio de mi vida fue fenomenal
aunque repleto de pendencias y veleidades.
Guardo muy buen recuerdo como caballero
de la orden de Santiago, a la que representé,
siendo un luchador hasta que me licencié,
por una herida que en Lérida me hicieron.
Y sepa que si no fuera por las secuelas
usted no me habría arrastrado aquí,
ni por lo criminal ni por lo civil
ni clavándome en el lomo esas espuelas.

ESDZ: Que no son unas malditas espuelas
que son juanetes de tamaño regio
que mantengo desde el colegio
o si lo prefiere, desde la escuela.
Pero no hablemos de mis defectos
y volvamos a lo de El alcalde de Zalamea.
Le he llevado a que esa obra vea
representada por unos vecinos afectos
¿le habrá parecido a su autor perfecto
u opina que su creación se ningunea?

PCDLB: Si yo hubiera sabido que así iba a suceder
con más razón la hubiera escrito
pues sería de desalmado proscrito
privar al mundo de este buen proceder.
Los vecinos de esta localidad
bien pueden alardear
pues a base de mucho trabajar
la representan con gran calidad.
Solo espero y deseo con ilusión
que esta actividad cada año se repita
para que mi obra no se vuelva maldita
y no se pierda nunca tal afición.

ESDZ: Ahora que nombra lo de obra maldita
y habiendo leído usted El secreto de Zalamea
en el que asesinatos y teatro no escasean
diga si esta novela le gusta o si le irrita.

PCDLB: Pues habiéndola leído obligado
por usted, escritor secuestrador,
le diría ahora mismo sin rubor,
que no se la recomiendo ni al más odiado,
pues es de todos bien sabido
que leer cualquier cosa forzado
nunca habrá en nadie fomentado
el gusto por lo leído.
Pero como usted me tiene secuestrado
y quiero volver a mi tiempo
le diré lo que no pienso
y es que su obra me ha encantado.

ESDZ (ruborizado): Con esas últimas palabras nos quedamos
así que ya saben vuesas honorables mercedes
que si les apetece leerlo a ustedes
aún sin estar forzados ni secuestrados,
pueden conseguir un ejemplar bien cuidado
en librerías como la ilipense Ficus que son,
al igual que la web de libros punto com,
de los pocos a los que no se les ha agotado.

PCDLB: Ea, pues tire ya de la palanca roja
a ver si llego a cenar a mi casa
que ya me ha dado bastante la brasa
con su libro y con sus cosas.

Despedida
Tras agradecer a don Pedro sus amables respuestas y prometiéndole un nuevo encuentro en el futuro (y en el pasado) si la máquina del tiempo no se escacharra (promesa a la que respondió con maldiciones y amenazas varias), le devolví de nuevo a su época, en la que indudablemente se siente más féliz y cómodo, dado el éxito del que goza. Y yo, puede que viaje de nuevo en el tiempo y localice a algún otro infeliz al que entrevistar obligado (o voluntario, no sé). Tendrán ustedes noticias al respecto.


Hasta la próxima entrada. (Clic aquí para ver otras portadas de El secreto de Zalamea).

*Mis agradecimientos a Antonio José Centeno Malave por la información facilitada sobre el paso de Calderón por Zalamea de la Serena.

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